Opinión
0

Cuernos en el Palacio de Godoy

delpozoManuel de Godoy cerraba una discusión con la reina con una sonora bofetada en el corredor de palacio y el Rey Carlos IV preguntaba a su esposa que caminaba tras él acompañada de su amante; ¿Qué ha sido eso …?; María Luisa dolorida y agitada contestaba “Nada un libro que se le ha caído a Manuel”.

No comprendo como Carlos IV, tan acostumbrado a la caza y a abatir ciervos y venados,  no se daba cuenta de sus propios reales cuernos.

Esta anécdota que relató un tal  Gálvez Cañero de guardia aquella noche en  aquel pasillo, me asalta siempre que bajo las escaleras desde la Exposición permanente de la Colección Maruja Díaz, allí donde hace años comenzó la primera Escuela municipal de música en Villaviciosa y me encuentro con la copia del cuadro de Goya que representa a la familia del Infante Don Luis., Detrás de él, como si de una muñeca se tratara,  la imagen de la Condesita de Chinchón de niña. Ella supo de infidelidades y cornamentas consentidas hasta su separación, casada como estaba con Manuel de Godoy; fue obligada a compartir a su marido con Pepita Tudó; a todas luces la modelo que tuvo Goya para sus dos “Majas”: desnuda y vestida.

Dicen que una fortuita caída del caballo del joven Manuel cuando era guardia de corps hizo que la reina se fijara en él, convirtiéndole en su protegido.

Los rumores y la historiografía tradicional atribuían al favor de la reina María Luisa y a su relación amorosa. Belleza e inteligencia fueron las virtudes que la soberana apreció en su protegido, logrando infundir en su esposo, la idea que ella se había forjado del talento político del muchacho.

Manuel Godoy y Álvarez de Faria de origen hidalgo, fue elevado de forma meteórica al poder por Carlos IV, que le concedió títulos y honores, le dotó de una inmensa riqueza y le confió los más altos cargos del Estado.

Como Secretario de Estado (1792-98) y Generalísimo (1801-08) estuvo al frente del Gobierno de España durante la crisis europea provocada por la Revolución francesa y las ambiciones de Napoleón Bonaparte, que culminó con la invasión francesa de 1808 y la guerra de Independencia, pocos meses después de la caída de Carlos IV y el propio Godoy a causa del Motín de Aranjuez. 

Desde esta Casa Palacio de Godoy, vivienda que su propietario jamás habitó; tomando un café en su precioso jardín, pienso  en como un fortuito suceso y unos buenos cuernos se convirtieron en razones de estado que cambiaron sustancialmente la vida de un país y como muchas veces nuestro destino lo marca el azar, o los caprichos y las pasiones de terceras personas. 

17diciembre_godoy

Compartir:
  • googleplus
  • linkedin
  • rss
  • mail

Escrito por: Miguel Fernandez del Pozo

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies