Opinión
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Derecho a vivir

juliancalvoTodo se puede legislar y vestir de derecho… permitir que se pueda vejar a una persona de color, que un judío sea inferior a un ario, matar a quien piense diferente… en fin… podemos recurrir a las páginas más negras de la historia y comprobar que se puede.

Pues bien, no hace mucho, llegó una ministra llamada Bibiana Aido y dictó que porque sí, una madre puede acabar con la vida del pequeño que está gestando, y a eso lo llamó libertad, pero se olvidó que para que exista libertad también hay que facilitar la alternativa opuesta. ¡Pues no!, todo cuanto se ofrece es desinformación, sin advertir consecuencias ni dar ayuda a la futura madre en apuros. Además, llegado el caso, constituye una grave discriminación hacia las personas discapacitadas en gestación, excluidas por su condición.

Procuraré no poner adjetivos a esa ley de interrupción voluntaria del embarazo, ni a eso de que es un derecho. Ya lo dirán miles de españoles en la manifestación del próximo día 22.

Algunos somos tan libres de defender la vida y los derechos de aquellos que aun no pueden alzar su voz, como esas madres a decidir acabar con ellos. Pero si de algo estoy seguro es que si en los abortorios se mostrasen las ecografías, la inmensa mayoría de las madres renunciarían a este “derecho”, del mismo modo, si ellas sintiesen apoyo social e institucional, ninguna temería a la necesidad ni se enfrentaría a la desesperación de plantearse algo así. Es más, la valentía de dar a luz a un hijo o hija, jamás ha dado como resultado una madre arrepentida. Lo contrario sí. Conozco madres admirables que han decidido alumbrar a su bebé contra viento y marea, incluso alguna conociendo la discapacidad de su futuro hijo, y ahora son las madres más felices del mundo. Es natural que mantener una dura lucha por sacar adelante a un hijo, conlleve – si cabe –  verter sobre él o ella más amor del habitual.

A efectos jurídicos el que está por nacer es ya sujeto de derechos. Así el discutido art 29 del CC afirma que “al concebido se le tiene por nacido a todos los efectos que le sean favorables…”, como por ejemplo heredar (art 627 del CC) cuya figura es el hijo póstumo o en la obligación de la madre a comunicar a los herederos que está embarazada (Art. 959 CC). Por encima está nuestra Constitución, que en su art. 15, con un “todos” inexcluyente, no deja lugar a dudas. Por otra parte, excede con mucho este espacio las leyes, pactos, declaraciones y convenciones internacionales que apoyan el derecho a la vida del embrión humano.

En todo caso, no sé qué más se puede decir que no haya aclarado nuestro Tribunal Constitucional, con tres sentencias en contra de esta… ley. A pesar de ello, y de la mayoría de la que goza el partido en el Gobierno, quien ha sido – por cierto – el mismo que interpuso el primer recurso ante el Alto Tribunal, la Ley sigue en pie y el ministro de Justicia y su proyecto de derogación en el banquillo, tal vez porque algún mal asesor echó esas miserables cuentas de si era mejor incumplir una promesa electoral (pág. 18 de su programa) y perder la dignidad, o bien arañar unos cuantos votos de electores, que por cierto, jamás votarán a los conservadores… a eso se le llama matar dos pájaros de un tiro y de paso a 300 bebés al día, lo cual encaja de maravilla en esa cultura de género que se quiere instalar entre nosotros, y aún mejor le viene a ese pingüe negocio de la industria abortista que ya eleva el fenómeno a la categoría de genocidio, justo ahora que el decremento de la población comienza a ser un problema.

Supongo que el hecho de estar en contra o no del aborto depende de si se considera al feto una persona en desarrollo en el seno de una madre, o por el contrario, un desecho `propiedad de una mujer. Algunos creemos que ser madre, es un honor que se adquiere desde la concepción, y que el embrión es ya una persona, con su propia personalidad y configuración genética única, cuya supervivencia depende de su madre hasta su completa formación, algo ya fuera de toda duda científica.

Si estás leyendo estas líneas es que vives, algo que originalmente debes a tu madre. No creo que debiéramos ser tan egoístas como para no desear la misma suerte a otros, por cierto, esos que harán algo por ti cuando tú ya no puedas.

jcalvom@hotmail.es

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Escrito por: Julian Calvo

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