¿Economía sostenible?
Desde hace un tiempo casi todos los días se nos bombardea con estas dos palabras, sobre todo, nuestro presidente del Gobierno hace continuo uso de ellas hasta el punto que de tanto usarlas parecen carecer de sentido, y sinceramente creo que de eso se trata. Una comedura de coco más, que nos impida a los ciudadanos tener una noción clara del significado de las palabras. “Economía Sostenible”. Al ínclito ZP le hemos escuchado infinitas variantes del significado que para él tienen estas dos palabras que parecen ser la panacea a todos nuestros males, pero en ninguna de ellas le he escuchado dar la definición primigenia que es tan simple como ECONOMÍA SOSTENIBLE: AQUELLA EN LA QUE EN EL MEDIO Y LARGO PLAZO LOS GASTOS (SIN CONTAR INVERSIONES) SIEMPRE SON INFERIORES A LOS INGRESOS. Parece una verdad de perogrullo pero casi ningún político lo entiende así. Por supuesto que también se puede aplicar esta definición a los recursos naturales que son parte importantísima de la economía. Si consumimos más recursos de los que somos capaces de producir al final también iremos a la ruina. O aquellas nuevas actividades económicas que permitan incorporar los excedentes de mano de obra provenientes de sectores en declive, pero todas ellas al final desembocarán en la primera definición.
Cualquier persona, familia o empresa privada tiene muy presente esta definición y sabe que contradecirla tiene efectos muy negativos y mantener unos gastos superiores a los ingresos termina significando la ruina, haciendo, por supuesto, insostenible cualquier economía. A nadie sensato se le ocurre en el largo plazo gastar más de lo que se ingresa.
¿Cuál es la diferencia entre personas, familias, empresas privadas y políticos que se suponen que representan los intereses de todos en las distintas Administraciones? Sólo una y bien diferenciadora. Nosotros nos jugamos nuestra vida, nuestro bienestar y el de los nuestros, y nuestras decisiones nos van a pasar factura. Los políticos pueden hacer lo que les da la gana mientras no traspasen los amplios límites que les permiten las leyes, y sus decisiones por muy malas que sean jamás les van a pasar factura, tenemos el ejemplo reciente de Nieves García Nieto y compañía, además para eso estamos los ciudadanos, para pagar los platos rotos y también los privilegios de los que han dilapidado nuestra economía.
Podríamos hablar de ZP y el destrozo de país que nos está dejando pero ese tema ya está siendo tratado desde otros medios más oportunos, pero en esta historia casi ningún político está libre y mucho menos los Ayuntamientos.
Hablando el otro día con un amigo que conoce muy bien los entresijos económicos del Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón me decía con cierto orgullo que los villaodonenses deberíamos estar contentos, ya que comparados con otros municipios españoles estamos entre los mejores en cuanto a los principales ratios indicadores, y estoy seguro de que es así y que desde el gobierno municipal se está haciendo un esfuerzo para que esto sea así, pero a mí me queda una pregunta en el tintero que hasta ahora nadie me ha podido contestar. ¿Es suficiente con lo que se está haciendo o con ser el tuerto en el reino de los ciegos ya estamos justificados?
Cuando nuestro país esta sometido a la más grave crisis económica de la historia moderna según expertos analistas, ¿Estamos haciendo lo suficiente? Indudablemente no.
Si nuestros gestores públicos municipales, pasados y presentes estuviesen manejando sus propios recursos ¿Tendríamos más de 300 trabajadores municipales en plantilla, más los de las contratas que prestan distintos servicios? ¿tendríamos un alcalde y siete concejales con dedicaciones exclusivas, algunas injustificadas? ¿Estaríamos pagando empresas de asesoramiento externo, como por ejemplo, la empresa Concilia, que por asesorar a la concejalía de Régimen Interior y Personal cobra 6.235 € mensuales además de despacho y los propios medios del Ayuntamiento, teniendo un departamento de personal con cinco trabajadores? Si los políticos pasados y presentes tuviesen alguna responsabilidad ¿se habría llegado a las barbaridades ya reconocidas como derechos – privilegios de los trabajadores municipales que harían enrojecer de vergüenza a más de uno si tuviesen que dar cuenta ante los vecinos? Y éstos son sólo algunos ejemplos.
Mientras no se ponga límite a todo esto, nuestros políticos, y me refiero a todos, cada uno en su nivel, seguirán dilapidando nuestro dinero, y todo por algo tan sencillo como es que a ellos NO LES DUELE, y si nuestra nación, nuestra comunidad o nuestro pueblo se arruinan jamás asumirán ninguna responsabilidad.
Nuestros representantes municipales con nuestro alcalde a la cabeza están capacitados para poder dar solución a alguno de estos problemas y comenzar a ayudar con su grano de arena a que España pueda salir adelante del tremendo agujero en el que se encuentra.
Roberto Alonso Santamaría