Opinión
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El amor en los tiempos del coronavirus

 

Miguel Sanz

Miguel Sanz

Es ahora, cuando el amor verdadero se somete a la prueba del algodón, a la prueba del 9 e incluso a una prueba sobre la polisomnografía. Por no abundar en el mundo de los test sobre el comportamiento, las decisiones y el estado del sueño diremos que la emoción amorosa es la que más duele cuando las relaciones no son sanas.

Dicen en las redes sociales que la cuarentena está sometiendo a las parejas a una prueba de estrés, quizás postraumático al descubrir a un tercero o tercera en las relaciones de pareja, un handicap por el potencial contagio del virus actual. El amor depende de la óptica por la que se observen las relaciones y, si estas son sociales, tienen otros colores.

En REDDIT, una red social que trata el poliamor y donde el adulterio es habitual, un usuario pide consejo. Indica que mientras estaba en la oficina su mujer tenía una relación “online”, pero ahora con la cuarentena y el teletrabajo, está preocupado porque su mujer no tendrá privacidad, de manera que tiene que dar paseos de varias horas para facilitar las relaciones extraconyugales de su esposa y que su poliamor no fracase. La realidad es tozuda y cuando no existe un tercero que dé satisfacción a nuestro deseo se puede armar la marimorena.

Ya sea un tercero legal o ilegal, las parejas corren un peligro adicional con el coronavirus: tienen que soportarse más tiempo juntas. Es conocido que las relaciones duran porque los horarios permiten vivir disjuntos y sus intersecciones están vacías o, rellenas por ocupaciones rutinarias como pasar la tarde en una gran superficie, hacer “fitness”, “crossfit” o “jumping” en el polideportivo municipal. Es pura matemática topológica, los espacios convergen y las parejas divergen. La literatura supera a la realidad, sobre todo la imaginaria.

Aquel escritor infinito, Borges, ya lo explicó en la narración “El jardín de los caminos que se bifurcan”, una metáfora sobre el tiempo que ahora se une al espacio amoroso gracias al virus que sufren hasta las parejas del gobierno. En Wuhan se han disparado los divorcios. ¿Quién sabe si cuando termine la crisis biosanitaria habrá disfunciones adicionales en el Consejo de Ministros y el Ministerio de Igual da?

 

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Escrito por: Miguel Sainz

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