Opinión
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El disparate local

Miguel SainzComo en las mejores películas de Berlanga donde se retrata el tardofranquismo nacional, aquí en Villaviciosa, vivimos la situación agónica de un pueblo que ha perdido muchos trenes, entre otros, el que hubiera permitido su desarrollo.

 

Cada cuatro años se barre el pasado y cada cuatro años vuelven a debatirse en los plenos municipales las mismas propuestas y, de su resultado incierto, una vez aprobadas o rechazadas, todas regresan al infinito cajón de la web. El tiempo pasa cansino, día tras día la mecánica burocrática de una corporación anclada en el pasado no permite que se avance hacia el futuro. No hay progreso porque no hay proyecto de municipio. Solo existen manos ávidas por atrapar el bastón de mando.

Han pasado tres meses, los primeros 100 días en los que todo sigue igual porque ha sido necesario cambiar todo, tal y como refleja la paradoja de El Gatopardo. El pobre alcalde no tiene ni la más mínima idea sobre el pueblo, es un extraterrestre y, por tanto, no sabe ni conoce cuales son las necesidades o, mejor dicho, solo conoce sus necesidades. El municipio languidece de forma inexorable.

Las más de 500 mociones aprobadas en la legislatura pasada siguen ahí, mientras el desarrollo urbano de El Monte de la Villa aumentará el colapso a medida que los 3.500 nuevos pobladores y las más de 1.000 personas que vengan a prestar sus servicios en la zona comiencen su actividad. En la legislatura actual veremos como entramos nuevamente en crisis y la inoperancia dejará otros cuatro años en barbecho, esa suerte de sequía agrícola en la que no hay cereales para hacer pan.

El CITO, el MATADERO, la peatonalización del centro, el paraje yermo de El Vaillo, el estrangulamiento de las conexiones de Campodón, de las vías que nos conectan con Móstoles y con Boadilla, incrementarán la desdicha de los ciudadanos de la Villa que han visto como su desarrollo solo consiste en poner un colchón en un pueblo dormitorio que vive en exclusiva de las rentas de la Universidad Europea. Quien espera, desespera.

Villaviciosa tiene un potencial económico, pero su potencial político deja mucho que desear. Crear riqueza no es cobrar impuestos, poner multas e ingresar licencias urbanísticas. Aquel aforismo anarquista de “La imaginación al poder” ha pasado a ser, si vemos la composición del gobierno municipal, “La enajenación al poder”.

La doble acepción de la cursiva da la pista. Primero, los villaodonenses no han votado esto, ha existido una cesión o donacion del derecho de representación democrático que se ha subvertido y segundo, se ha perdido la razón o los sentidos al permitir una situación donde cuatro o quizás cinco partidos apuntalan un equipo municipal construyendo una mayoría inexistente. Solo Izquierda Unida ha salvaguardado su dignidad y solo el PP tendría un derecho real a gobernar junto con Vox e incluso con Ciudadanos, pero aquí los números naturales se han convertido en números imaginarios, algo abstracto difícil de entender por los electores que todos los días deben resolver la ecuación sobre su futuro.

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Escrito por: Miguel Sainz

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