Sociedad
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El drama de Rocío Carrasco

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Lo que le sucede a Rocío Carrasco es como una de las “Tragedias de la vida vulgar” que narró con maestría el gran novelista gallego Wenceslao Fernández Florez: unos hijos que no quieren nada con su madre. Verdadero drama que no parece tener fácil solución. Ro y David, los nietos de la inolvidable Rocío Jurado, están tan enojados con quien los trajo al mundo que ni la llaman por teléfono. Parece mentira que entre una madre y sus hijos, que ya han cumplido 21 y 19 años, se haya interpuesto un muro tan impenetrable que ni ella los invitó a su boda con su pareja Fidel Albiac, ni ellos querían ir. Ese día de fiesta nupcial Rocío Carrasco dijo, y fue muy criticada por ello, que estaba rodeada de las personas que quería. Y entre las personas que faltaban estaban sus hijos, sus tíos Amador y Gloria Mohedano Jurado, hermanos de su madre; sus hermanos adoptivos Gloria Camila y José Fernando; José Ortega Cano, viudo de su madre; y sus tíos políticos Rosa Benito y José Antonio, marido de Gloria, quien mandó este recado:
-Si mi sobrina quiere arreglar las cosas, lo primero que tiene que hacer es retirar las demandas judiciales y su ex marido, lo mismo.
Nadie lo hubiera imaginado en los años 90 del pasado siglo, cuando a los 17 años Rociíto, hija única de la cantante Rocío Jurado y del boxeador Pedro Carrasco, se marchó de Madrid, desafiando a sus padres, para irse a vivir con el joven guardia civil Antonio David Flores a la casa cuartel del pueblo catalán de Argentona. Aquel romance de amor ha terminado como el rosario de la aurora. Desde que se separaron no han salido de los juzgados. Incapaces de sentarse a negociar ellos dos solos, todo lo dejan en manos de sus abogados que, como se ve, no han conseguido ningún arreglo, sólo juicios y actos sin avenencia.

Y estalló la guerra

Lo tenemos guardado en la memoria. El 31 de marzo de 1996, con la primavera recién estrenada, lucía el sol en la finca Yerbabuena y dos chiquillos, que no llegaban a veinteañeros, se casaban e inundaron el ambiente de alegría y azahar. Rocío Carrasco y Antonio David se prometieron amor eterno en el dulzor y en la amargura. Ella, con 19 años, llevaba en su vientre una niña que nacería el 13 de octubre del 97, siete meses después, y que bautizarían con el nombre santo y seña de la familia: Rocío. Pero la vida conyugal sólo duró poco más de tres años, en los que nacieron Ro y David. Un día de 1999, estalló un terremoto escondido e inesperado. Rocío Carrasco, furiosa, dijo a su marido que preparara su maleta y se marchara de casa, que por cierto era el gran chalet de Rocío Jurado en la finca lujosa de La Moraleja.
¿Qué había pasado? Muchas fueron las versiones que circularon por Madrid. Y las más verosímiles tenían que ver con una deslealtad conyugal. Rocío Jurado, que estaba encantada con sus dos nietos y que soñaba con tener otros cuantos más, intentó apaciguar los ánimos y que las aguas turbulentas se tranquilizaran. Antonio David respondió que él no se iba de allí porque era su domicilio y el de sus hijos. Ahí comenzaron los pleitos. Al final llegaron a un acuerdo para que el marido se fuera y pudiera ver a sus hijos siempre que lo deseara mientras se tramitaba la separación matrimonial y los jueces imponían medidas reguladoras.
Antonio David Flores, hombre tan inteligente como tozudo, llevó su problema a las tertulias de televisión que se hacen eco de los problemas personales de gente famosa. Entre juicio y juicio los niños fueron creciendo, el padre defendió cada uno de sus derechos, hasta tal punto que ha sido galardonado con el premio Libra por su lucha a favor de la custodia compartida en los casos de separación matrimonial.
En 2009, Antonio David se casó con Olga Moreno, sus dos hijos compartieron hogar en Málaga cuando les correspondía estar con él, y eran felices al lado de su padre, quien tuvo una niña en su nuevo matrimonio. La esposa de Antonio David ha sabido tratar tan bien a los hijos de su marido que en el verano de 2012, cuando Rocío Flores Carrasco había cumplido 16 años, dijo a su madre que se quedaba a vivir con su padre y con Olga, a quien definió “como la le mejor de sus amigas”.
Por más que Rocío Carrasco intentó que Ro volviera su lado, no lo consiguió. Lo que parece irrompible, la relación de una madre con su hija, se destruyó de golpe. Para “arreglarlo” Rocío Carrasco denunció a su marido. Pero ahí no terminaba el drama porque, David, el segundo de los hijos, en 2016, meses antes de cumplir su mayoría de edad, hizo lo mismo que Ro. Su madre acusó a Antonio David por “secuestro de un menor” y puso el caso en manos de un juez, quien ordenó que el niño volviera a Madrid al domicilio de Rocío y Fidel Albiac. Antonio David desoyó la comunicación judicial y Rocío Carrasco lo volvió a denunciar. Pero entre la lentitud de la Justicia y los recursos del abogado de Antonio David, el niño cumplió los 18 años, por lo que podía decidir libremente, como mayor de edad, con cuál de sus progenitores deseaba estar. Y volvió a elegir al padre.

Se acusan de maltrato psicológico

En marzo del pasado año 2017, Antonio David propuso ante las autoridades judiciales que su ex fuera sometida a pruebas psicológicas porque él se consideraba maltratado por ella. Los jueces no admitieron la demanda y Rocío Carrasco volvió la tortilla y lo acusó a él de difamación con una querella criminal que lleva aparejada pena de cárcel.
Para calentar más la situación, Olga Moreno hizo unas declaraciones en las que decía: “Los hijos de mi marido no se merecen lo que les está tocando vivir”. Por su parte, Antonio David, cuando coincidió con su ex mujer en uno de los juicios, también echó leña al fuego y dijo a los periodistas: “Me ha roto el alma que Rocío no diera un beso a su hijo a la puerta de los juzgados”. Y sobre la boda de Rocío con Fidel comentó:”Mientras ella se casaba, sus hijos lloraban”. Y “lo peor para los hijos es la humillación que sufren”.
Así continúan las cosas. En el horizonte no se vislumbra ningún arreglo. Ro y David, los hijos de Rocío Carrasco, siguen en Málaga, viviendo con el padre, con Olga y con su hermana, la pequeña Lola, que tiene cinco años y es la niña mimada de la familia. Ro estudia Ciencias Sociales y David, Técnico de Gestión.
Esta historia no ha terminado aún. Hay quien dice que Antonio David está en la ruina y él afirma en los periódicos que no tiene dinero para sacar adelante a sus hijos, ni para pagar los estudios. Que gracias al trabajo de Olga, que regenta un comercio de ropa en Málaga, pueden vivir. Pero la vida sigue y surge una nueva pregunta ¿Querrá un tercer hijo Rocío Carrasco después de su boda con Fidel Albiac? Por su edad, cumplirá 41 años el próximo mes de abril, puede ser madre perfectamente. Pero aunque esto sucediera, nada, ni nadie, puede evitarle su dramática situación. Un problema muy complejo, aunque sea frecuente. Los hijos sufren graves consecuencias por los divorcios si los padres no se respetan y no los ponen por delante de ellos mismos.

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Escrito por: admin