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El Drama político en 1914

delpozoEl jurista Ulpiano definió la justicia como “la constante y perpetua voluntad de conceder a cada uno su derecho”(Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi ). Y los derechos a los que se refería son “Vivir honestamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo suyo”

Aunque la justicia es propia de cada época y civilización, cuando veo como se justifican actos deleznables y salen absueltos algunos personajes, pienso en las variaciones  culturales de los conceptos de justicia en cada época y recuerdo el asombro que me produjo la obra de Robert Delaunay titulada “el drama político”, cuando estudiaba el nacimiento del arte abstracto.

El tema de la obra se refiere al caso de Henriette Caillaux, que dejó perpleja a toda Europa en 1914, justo antes de la primera guerra mundial.

Con 17 años Henriette tuvo una relación amorosa con Joseph Caillaux, de 34, que llegó a ser Ministro de finanzas durante el gobierno de Daumerger.  

Gastón Calmette director del periódico  Le Figaro, se apropió de cartas confidenciales de Caillaux para desacreditarle y acusarle de recibir dinero ilícito para sus campañas políticas, intrigar secretamente en el Parlamento francés para que fuera desaprobado un proyecto referido al impuesto sobre la renta y un largo etcétera.

Henriette que por entonces ya había contraído matrimonio con Monsieur Caillaux, ante el ataque periodístico que supondría el fin de la carrera política de su marido, visitó en su despacho a Gastón Calmette y después de insultarle, le disparó en el pecho con un pistola, escapando seguidamente con toda rapidez. 

Mdme Caillaux fue arrestada y sometida a juicio bajo la acusación de asesinato. Esto suponía la pena de muerte, según la ley francesa de aquellos tiempos. Sin embargo y aunque Henriette se declaró culpable del delito, su abogado alegó hábilmente que había sido un “crimen pasional” y que éste se había cometido por un “impulso femenino irracional” argumentando que por todos era sabido que “las mujeres emocionalmente eran más débiles que los hombres  y por tanto estaban inclinadas a realizar actos irracionales, y no podían controlar sus emociones debido a su frágil razón.” 

En una sociedad fuertemente machista como la existente en la Francia de 1900, esta debilidad racional de la mujer fue fácilmente aceptada por el tribunal y Henriette fue absuelta el 28 de julio de 1914; el mismo día que comenzó la primera gran guerra.

por Miguel Fernández del Pozo

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Escrito por: Miguel Fernandez del Pozo

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