Opinión
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El trabajo y el tiempo libre

delpozoMe he levantado pensando en la suerte que supone tener trabajo en un momento tan incierto como el que vivimos; en las conversaciones de tardes estivales con mi vecino Germán en ese pueblo castellano donde paso gran parte de las vacaciones y en las que siempre aparecen  escenas de la dureza del trabajo en el campo de antaño cuando todas las labores se hacían a mano… Como contrapunto, he recordado mis sueños juveniles de chico de ciudad; aquellos tiempos cuando comenzamos a pensar que vida no era sinónimo de trabajo para conseguir cosas y que lo esencial no estaba cerca de la productividad masiva. En aquellos años 70, algunos soñábamos, asesorados por revistas especializadas de entonces, con volver al campo y vivir autosuficientemente en una idílica granja, pero dentro de nuestro sueño no teníamos en cuenta las dificultades de las que habían huido las anteriores generaciones, ni la esclavitud que estos proyectos suponían.

Hoy me ha dado por pensar en el trabajo y  como ha cambiado para los países del primer mundo el significado de esta actividad.

Cuando era niño creía que las maquinas se inventaban para eliminar los trabajos duros y tediosos y proporcionar al hombre más tiempo libre para estar con su familia y disfrutar de la vida… Durante la gran depresión, el economista  John Maynard Keynes predijo optimistamente  que íbamos a tener grandes tasas de crecimiento económico, y que en 100 años, la renta per cápita media en los países occidentales sería entre cuatro y ocho veces mayor que en 1930.  Este incremento de nuestro bienestar se traduciría en un gran desarrollo tecnológico y un menor trabajo de las personas; tan solo sería necesaria una jornada de tres horas de trabajo al día para satisfaciendo nuestras necesidades básicas mantener nuestro nivel de vida.

No sé lo que ha pasado… (¿?) Es cierto que  desde 1930 hasta ahora, el crecimiento económico y nuestra riqueza material ha sido enorme, las máquinas han automatizado las fábricas y han eliminado las tareas rutinarias y duras,   pero sin embargo no hemos conseguido más tiempo libre para el ocio. 

Mientras muchas personas hoy pierden su trabajo, otros trabajan más y con más estrés  que en los años treinta para mantener un nivel de vida deseado.

La mujer se ha incorporado masivamente  a la vida laboral, llegamos tarde a casa, pasamos más tiempo en el trabajo y menos con nuestros hijos y aunque no todas las horas que pasamos en la oficina son laborales; tomar café, las comidas, las conversaciones banales, etc.; este tiempo, no productivo, que pertenecería a nuestro ocio, no lo pasamos con nuestra familia  o nuestros amigos sino con “los compañeros que nos han tocado en el trabajo” y que no hemos elegido nosotros.

Por si fuera poco todos los inventos tecnológicos que se suponía nos iban a liberar de las tareas rutinarias y nos posibilitarían más ocio,  han ocupado nuestro tiempo libre; el móvil y el ordenador, se convierten en algo imprescindible, para responder a correos electrónicos , enviar mensajes y estar permanentemente conectados con la oficina, tanto por el día como por la noche, los fines de semana y hasta en las vacaciones.  

Aunque nuestro ocio ha disminuido durante nuestra vida laboral, es cierto que nuestro tiempo libre ha aumentado globalmente, ya que nuestra esperanza de vida ha aumentado en 20 años, por lo que nuestro tiempo para disfrutar  después de la vida laboral es mayor.

Lo que ha cambiado sustancialmente para algunos mientras muchos siguen intentando llenar la cesta de la compra, ha sido el concepto de nivel de vida…, Después de tener cubiertas las necesidades primarias y la posesión de muchas cosas, aparecen aquellas que nos sitúen  irracionalmente en una posición concreta con respecto a nuestros vecinos y compañeros… Un coche de una marca determinada que corresponda con un estatus concreto, los objetos de marca, etc.

Esto se traduce en un mayor tiempo de trabajo para conseguir mantenernos en el estatus que se desea y menos tiempo libre.

¿A dónde vamos…? ¿Qué sentido tiene esta  escalada…? ¿Sabremos  disfrutar de ese tiempo libre que nos espera cuando dejemos de trabajar  o necesitamos aprender a hacerlo…? 

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Escrito por: Miguel Fernandez del Pozo