Opinión
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James Stewart, el único actor que le dijo “no” a Marilyn Monroe

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La estrella estaba enamorada de él y le propuso una “cita a solas” que James rehusó.

James Stewart, el gran Jimmy, favorito de Alfred Hitchcock, Frank Capra, John Ford y otros grandes directores de la época dorada de Hollywood, visitó Madrid en los 

primeros años de la década de los 60. Este reportero tuvo el honor de entrevistarlo en el Hotel Fénix. Como todas las personas importantes era sencillo, cordial, educado y generoso. Había ganado en 1941 el Oscar al mejor actor por su película “Historias de Filadelfia” y triunfaba en todo el mundo como uno de los galanes más atractivos del cine junto a Clark Gable, Henry Fonda, Gary Cooper o Montgomery Cliff. Antes de preguntarle, James Stewart me dió pie para iniciar la conversación.

-Puedo decir que soy un hombre que ha hecho realidad sus ilusiones de niño. Cuando tenía diez años quería ser actor y piloto de aviación. Ahora puedo decir que he cumplido estos sueños.

Cuando vino a España, Jimmy Stewart, el hombre tranquilo, tenía 52 años y estaba en la plenitud artística y personal. Recordó su infancia en Indiana (Pensilvania), donde su padre tenía una ferretería.

- Yo disponía de todas las herramientas y a los siete años fabricaba maquetas de aviones y de barcos que vendía a mis amigos. Me gustaban los trabajos manuales. No me hubiera importado quedarme en la ferretería, pero mi padre quería que fuera arquitecto y me matriculó en la universidad de Princeton, donde terminé la carrera con premio extraordinario por el proyecto de un aeropuerto. Pero en la Universidad descubrí algo mejor que la Arquitectura: el teatro.

Después de trabajar tres meses en la construcción, James planteó a su padre que deseaba irse a Nueva York a estudiar Arte Dramático.

- No le gustó nada, pero mi madre me apoyó. Era más liberal que mi padre. Y a los 24 años me fui de casa con unos pocos dólares en el bolsillo. 

Casualidades de la vida, en Nueva York, haciendo turno para apuntarse como meritorio en un teatro de Broadway, coincidió con otro joven que también llegaría a ser ídolo del cine: Henry Fonda, tres años mayor que él. Juntos comenzaron a interpretar pequeños papeles en los teatros modestos y con lo poco que ganaban alquilaron un diminuto apartamento y forjaron una entrañable amistad.

- A Henry le debo en buena parte lo que soy. Logró un contrato para Hollywood, nos despedimos y cuando yo continuaba en Nueva York, solo y a punto de arrojar la toalla, sin dinero y pasando hambre, me llamó para decirme que había encontrado trabajo para mí. Llegué a Los Ángeles en tren y con dos dólares de capital, pero en la estación estaba Henry esperándome para llevarme a su apartamento.

Jimmy Stewart y Marilyn Monroe en sus años de plenitud.

Jimmy Stewart y Marilyn Monroe en sus años de plenitud.

Sin embargo esa amistad acabó mal…

- No del todo. Éramos amigos íntimos, como hermanos, pero la Política se interpuso entre nosotros. Henry era demócrata y yo, republicano. Una noche en que habíamos tomado bastantes copas discutimos y acabamos a puñetazos. Estuvimos unos meses sin hablarnos, luego hicimos las paces, pero ya las cosas no fueron igual.

Además de por su vida artística, le quería preguntar por uno de los secretos mejor guardados de Hollywood. Elsa Maxwell, la periodista más chismosa y mejor informada, publicó en su columna diaria en un periódico de Los Angeles que Jimmy Stewart había rechazado una propuesta amorosa nada menos que de Marilyn Monroe, la mujer por la que suspiraban todos los americanos. Elsa me lo confirmó personalmente durante su visita a Madrid en 1959. Me recibió en casa de la Condesa de Romanones, en El Viso. La Condesa, Aline Griffith, que actualmente tiene 91 años, muy amiga de los periodistas, me facilitó la entrevista con la Maxwell, quien me dijo:

“Es verdad, yo misma fui a decirle a Jimmy que Marilyn lo estaba esperando”.

Sucedió en 1954. Marilyn Monroe, a sus 28 años, en la cúspide de su gloria profesional y de su belleza, había rodado el año anterior tres películas que le dieron fama en todo el mundo: “Niágara”, “Los caballeros las prefieren rubias” y “Cómo casarse con un millonario”. Por su parte, James Stewart había cumplido 46 años, era un gigantón de más de dos metros, peinaba algunas canas y las damas lo veían como el hombre más atractivo de Estados Unidos. También triunfaba en la pantalla con sus dos últimas películas: “El mayor espectáculo del mundo” y “Colorado Jim”. James y Marilyn habían coincidido en muchas fiestas y estrenos, aunque jamás fueron pareja en el cine. A Marilyn le escocía su vanidad de mujer porque James nunca le dedicó nada más que un breve saludo, mientras que muchos galanes, incluidos John Wayne y Clark Gable, vivieron romances con ella y hasta le propusieron el matrimonio. Según Elsa Maxwell, Marilyn estaba loca por James Stewart, aunque poco tiempo después, la rubia actriz conoció al senador John Kennedy, más tarde elegido presidente, e iniciaron una relación prohibida que se prolongaría durante ocho años.

Marilyn, por medio de Elsa Maxwell, invitó a James Stewart a una cena romántica “a solas” en el lujoso apartamento de la estrella, quien acababa de divorciarse del jugador de beisbol Joe DiMaggio. Elsa trasladó la invitación a James, él se sintió muy halagado pero la rehusó. Marilyn no lo entendió. Por primera vez en su vida un hombre le había dado calabazas.

El gran actor se despide de nuestro colaborador después de la entrevista que mantuvieron en el hotel Fénix de Madrid.

El gran actor se despide de nuestro colaborador después de la entrevista que mantuvieron en el hotel Fénix de Madrid.

En el hotel Fénix le pregunté a James Stewart de improviso, sin anestesia, para ver su reacción.

-¿Es cierto que usted rechazó una cita amorosa con Marilyn Monroe en 1954?

El actor sonrió, se rascó la cabeza y pensó la respuesta durante bastantes segundos. Yo lo miraba fijamente, pero él prefería elevar su vista hacia la artística lámpara de cristal colgada del techo. Al fin, respondió.

- Bueno, Marilyn es una gran estrella y no creo que tenga por costumbre citarse con sus colegas.

- La periodista Elsa Maxwell publicó que fue a verlo a usted de parte de Marilyn…

- No lo recuerdo. Ustedes publican muchas veces cosas inciertas.

- Elsa asegura que la estrella estaba muy interesada en verlo a solas…

- En el caso de que lo que usted dice hubiera sucedido, yo soy un hombre casado, muy feliz en mi matrimonio. Y no hablemos más de un tema tan frívolo y personal.

Marilyn Monroe, el más impactante “sex symbol” en la historia del cine, fue tan bella como desgraciada. Hija de padres alcohólicos, se casó por primera vez en 1942, a los 16 años, con un tal James Dougherty y se divorció poco después tras recibir una monumental paliza. En 1954 contrajo otro breve matrimonio de sólo unos meses con el jugador de beisbol Joe DiMaggio y en 1956 su tercera boda, esta vez con el maduro dramaturgo Arthur Miller, que duró cinco años, durante los cuales la estrella no dejó de verse con John Kennedy y vivió un romance con el actor francés Yves Montand cuando rodaron juntos la película “El multimillonario”. Poco antes de morir por ingestión de medicamentos el 5 de agosto de l962, Marilyn había dicho a un periodista.

“Ningún hombre me ha amado. Todos me han exhibido como un trofeo”.

Jimmy Stewart, por su parte, estuvo a punto de casarse con una pintora en 1940, pero rompieron días antes de la boda. El tenía 32 años. Inmediatamente vino la Segunda Guerra Mundial y tuvo ocasión de cumplir la otra ilusión de su vida: ser piloto. Se presentó como voluntario a un curso del Ejército del Aire y quedó el número uno con licencia para pilotar bombarderos. En 1944, convertido en coronel por méritos de guerra, dirigió el gran ataque de más de mil bombarderos sobre la ciudad de Berlín. A poco de terminar la gran guerra mundial ascendió a general, con diez condecoraciones en su pechera. Sin renunciar a su empleo militar, aunque en situación de “disponible” en la reserva, volvió al cine en 1946  con la película “¡Qué bello es vivir!” y en 1949 se casó con el gran amor de su vida, Gloria Hatrick. Fueron padres de cuatro hijos, dos varones y dos gemelas. En 1994 quedó viudo el gran actor, ya con síntomas de la enfermedad de Alzheimer, hasta que murió el 2 de julio de 1997 en su residencia de Beverly Hills. El presidente Bill Clinton asistió a sus honras fúnebres y dijo a los periodistas:

“Estados Unidos ha perdido un tesoro nacional. James ha sido un magnífico actor, un caballero y un patriota”.

Fue el mejor epitafio para el gran Jimmy Stewart.

 

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Escrito por: Julian Navarro

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