Opinión
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Los importantes

juliancalvo“Es como si ayer mismo hubiésemos interrumpido esta conversación…” –me decía divertido un amigo tras años sin compartir un rato como aquel-.

En tan solo el tiempo que dura caliente un café y se alarga la despedida, van y vienen preguntas, puntos de vista, inquietudes, buenos deseos y hasta anhelos compartidos, fuera de todo interés material, todo ello bajo una empatía que despereza el entusiasmo y ensancha la sonrisa en un acto de común lealtad.

No es necesario dejar pasar tanto tiempo… muy cerca de ti, tienes a gente cuyo resuello y noble talante provoca lo propio en ti.

Ellos son la gente importante de tu vida, la que provoca tu felicidad y permiten que provoques la suya en un clima en que todo está disculpado y todo se comprende entre la dicha de cada encuentro.

Sin embargo, ante la misma situación, unos pocos, por lo que sea, desencadenan instintivas reacciones de defensa o de huida en ese cerebro primitivo llamado amígdala. En ocasiones te lo revela tu olfato, otras, son signos evidentes de ineptitud o maldad, con gestos involuntarios. Si quisiste compartir algo bueno que te sucedió, quien no quiere tu bien, reaccionó con rabia contenida dilatando sus pupilas, incluso ensombreciendo la tez y gesticulando de una forma fria y/o nerviosa; por lo contrario, si en esa confidencia te lamentas de un revés, ilumina su rostro. Todo ello es aliñado con una constante actitud prepotente y déspota, cuando no traen a la conversación trapos sucios, o esos errores –incluso inventados con desbordante fantasía– que alguien que te aprecia olvidó al instante.

Ambas cosas, a todos nos ha sucedido muchas veces, y sirven para identificar cual es tu lugar, quien te es imprescindible y quien te sobra, debido a que estar donde no te quieren es una solemne estupidez, tanto por el mal rato que haces pasar a quien te tiene que aguantar, como por tu propia salud y felicidad.

Dice mi tía que hay que arrimarse a quien te de lustre, y alejarte de quien te pueda manchar, y como el mal estado emocional sin duda es una mancha en el alma, es preciso mantener la debida distancia de quienes provocan esas salpicaduras que menguan tu capacidad, porque el fin de la vida no es brillar, sino procurar que los demás luzcan brillantes.

Además, a esas personas “importantes” que demuestran que te necesitan como tú a ellos, no es necesario llamarles, son estas quienes salen a tu encuentro por mil medios que hoy nos brindan las telecomunicaciones, en la calle, y siempre en esa luminosa memoria, que una vez más, hace que tu espíritu sonría. No hace falta que sean muchas, es suficiente con que sean de calidad.

jcalvom@hotmail.es

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Escrito por: Julian Calvo

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