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Los semáforos de Carmena en la A-5 ponen en pié de guerra a los ayuntamientos del suroeste

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Alcaldes y concejales del PP de los municipios afectados por la A-5 se manifestaron el pasado 8 de noviembre contra la “nueva Carmenada”, la instalación de semáforos y nuevos radares en esta vía a su entrada en la capital que Carmena, podemitas y socialistas quieren poner en marcha y que supondrá un grave perjuicio para más de un millón de madrileños. Al acto asistieron, entre otros, los concejales del Equipo de Gobierno María Ángeles  Méndez y David Prieto.

Desde las páginas de Círculo de Opinión venimos denunciando desde hace meses la pretensión del consistorio madrileño liderado por Carmena, con el apoyo de podemitas y socialistas, de proceder a la instalación de varios semáforos en la A-5 a su entrada en Madrid con la finalidad de transformar esta importante vía de entrada a la capital desde los municipios del suroeste, en una calle más, sin prever las graves consecuencias que esta acción tendrá para la movilidad de más de un millón de personas que viven en esta zona.

Desde el propio ayuntamiento de Madrid se reconoce que la puesta en marcha de estos semáforos provocará un incremento en los atascos de más de un 350%, lo que indudablemente aumentará la contaminación tanto del aire como acústica.

El tramo afectado sería el que dista entre Cuatro Vientos y Batán (entre los puntos kilométricos 3 y 8,5), y como ya hemos informado en números anteriores, además de la instalación de los semáforos, se reducirá la velocidad a 50 km/h, se instalará un radar de tramo y se creará un carril Bus VAO. Su objetivo, como justificación, la pretendida reducción de la contaminación atmosférica y acústica y reducir el efecto barrera de la A-5, cuando expertos consultados aseguran que el efecto será presicamente el contrario, y la puesta en marcha de estas medidas supondrá un muro insalvable para la movilidad de más de un millón de personas.

Según el propio consistorio madrileño este paquete de medidas se comenzarán a aplicar entre diciembre y enero y supondrá restricciones de capacidad en la vía que llegarán a un 50%. Los alcaldes y concejales del PP consideran que ningún experto defiende que esos semáforos vayan a reducir la contaminación.

Pero no sólo los representantes del PP están en contra de esta nueva “Carmenada”. La alcaldesa de Móstoles, Natalia Posse, del PSOE, ha declarado que en “este gran Madrid, con vecinos viajando de una a otra ciudad para trabajar o estudiar, esta medida restrictiva debería llevar una estrategia conjunta coordinada de movilidad donde se refuerce el transporte colectivo y con aparcamientos disuasorios y no medidas unilaterales que solucionen en parte los problemas”.

También el secretario general del PSOE-M, José Manuel Franco, se ha mostrado contrario a esta decisión de Carmena y se mostró en la misma línea y criticó que “no se pueden tomar medidas de manera unilateral sin contar con las partes afectadas, ya que esta medida reducirá la movilidad de miles de habitantes del suroeste de Madrid”. Por ello pidió que se convoque una reunión entre el Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento y la Comunidad y se actúe de forma “coordinada” para mejorar la calidad del aire, con aparcamientos disuasorios y reforzando el transporte público, entre otras medidas.

De la misma opinión es el alcalde de Navalcarnero, José Luis Adell, del PSOE, que criticó que el Ayuntamiento de Madrid no haya apostado “por la concordia de los vecinos al implantar esta medida”.

El tandem Podemos- PSOE ya nos tiene acostumbrados, por desgracia, a anteponer  la ideología al sentido común. Este es un nuevo ejemplo de cómo endienten de forma dictatorial la responsabilidad de gobierno.

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Escrito por: CO