Editorial
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Los villaodonenses moneda de cambio para el PP

 

DSCF1512Han pasado seis meses desde que la Regional del Partido Popular cometiera el mayor error que se pueda cometer en política, utilizar a sus militantes, a sus electores y a todo un pueblo como moneda de cambio para mantener a Isabel Díaz Ayuso al frente de la Comunidad de Madrid, debido a que el Partido Popular de Isabel Díaz Ayuso no gano las elecciones, pero alcanzó el gobierno de la comunidad gracias al pacto de investidura con Vox y Ciudadanos.

Lo que ha ocurrido en nuestro municipio es consecuencia del chantaje de Vox y la aceptación del Partido Popular a dicho chantaje para mantener el poder en la Comunidad de Madrid facilitando a cambio el sorpasso de Vox en Villaviciosa en las próximas elecciones municipales. Y para ello sólo ha sido necesario descabezar la candidatura ganadora y poner al frente del Ayuntamiento a un equipo que, sin liderazgo, sin experiencia ni capacidad de gestión se lo pone muy fácil a Vox. El actual alcalde, Raúl Martin Galán, necesitará mucho tiempo para aprender porque se le integró en la candidatura del Partido Popular con el número tres, bajo el liderazgo de la persona que mejor podría formarle, es decir, para aprender la gestión pública. Nunca ha gestionado dinero público, nunca ha trabajado en equipo y entre sus valores no destaca la lealtad sino la ambición de poder, un ego inmenso y la traición a sus compañeros y así mismo.

Vox ofreció la alcaldía de Villaviciosa al PP (7 ediles del PP más 5 de Vox, de 21 que conforman la Corporación Municipal) si aceptaba que su candidata, Pilar Martínez, quien ganó las elecciones escindiendo voto en favor de su partido renunciaba a ello, por dos motivos: primero por ser una persona capaz, con una trayectoria política impecable que se habría consolidado en la alcaldía por muchos años y por supuesto en beneficio de los villaodonenses. Y en segundo lugar porque a Rocío Monasterio y Espinosa de los Monteros (Vox) se les cruzó Pilar Martínez en el camino, cuando ella fue responsable del área de urbanismo en la ciudad de Madrid y sin conocerlos de nada puso coto a los negocios especulativos y fraudulentos de diferentes promotores inmobiliarios entre los que se encontraba el matrimonio Espinosa de los Monteros. Así lo declaran diferentes sentencias condenatorias a las que hemos tenido acceso. 

Los partidos políticos se han convertido en un problema para los ciudadanos. En el caso de Villaviciosa, la renuncia de Pilar Martínez fue consecuencia de una mala decisión de su propio partido materializada desde el acorralamiento político a la persona, algo vergonzoso e impresentable. Las continuas y constantes llamadas de Rocío Monasterio (portavoz de Vox en la asamblea de Madrid) a la actual Secretaria Regional del PP, Ana Camins, persona con una inteligencia nada destacable, y los necesarios equilibrios para mantener a Díaz Ayuso en el gobierno regional motivaron el nombramiento de una presidente gestor en el PP de Villaviciosa, Yolanda Estrada, una presidente impuesta a dedo, de turbio pasado político en el municipio vecino de Pozuelo de Alarcón en la época de Gürtel y dedicada a otros menesteres, y que como mérito a destacar conocido es su gran amistad con determinados políticos que ya están de capa caída o condenados. Esta señora, Estrada, me recuerda mucho en su perfil y méritos a otra señora del PP, Carmen Rodríguez Flores, que fue concejal en Villaviciosa gracias a su gran amistad con el que entonces fuera tesorero nacional del PP Álvaro Lapuerta Quintero, otro gran conocido de las alcantarillas del PP. Este fue el detonante de la renuncia de la candidata del PP, la no aceptación de personas sin ética y con muy poco valor en los órganos de dirección del partido. Recordamos como la señora Estrada abrió las puertas del PP de par en par a personas que deberían haber sido expulsadas de esta formación política de forma inmediata tales como Miguel Aguirre y la concejal Noelia Álvarez.

Pilar Martínez se chocó, como ella misma reconoce en su última declaración pública, con un partido que ni cree en la regeneración, ni se deja regenerar y por ello renunció a su vocación, una vocación cuyo último servicio después de una brillante carrera política consistía en poner en marcha “un proyecto local de modernidad y calidad de vida” la experiencia de toda una vida al servicio de su pueblo. Ella no quiso luchar contra su propia familia política por coherencia consigo misma y eso le honra. En cuanto a los compañeros de candidatura que la traicionaron en lugar de acompañarla, veremos como salen de esta, mucho me temo que no muy bien parados pero con unos cuantos miles de euros en los bolsillos.

Vox es un partido que gestiona el acoso político, la difamación (recientemente ha sido admitida a trámite la denuncia que interpuse contra María Ruiz) y el ataque personal para crecer desgastando al PP mejor que nadie, lo hizo en la legislatura de José Jover y lo sigue practicando en la actualidad porque su objetivo no es el interés general sino practicar el juego tramposo y cobrar varios sueldos públicos como cobra María Ruiz, por no hacer nada.

No somos más que moneda de cambio, dejo de creer en los partidos políticos, pero mientras no cambien necesitamos un proyecto local, un líder ético y un equipo capaz.

Fdo.: Roberto Alonso Santamaría

 

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