Opinión
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Nada que hacer…, “higgen, felicidad danesa”

delpozoAlgunos me preguntan por qué me gusta ir a esa casa perdida en el campo donde no hay nada que hacer… y siempre contesto, que soy un poco raro…

Esas  zapatillas y el viejo jersey, el fuego de la chimenea, rodeado de recuerdos y de cosas antiguas cargadas de historia, el silencio, frente a un café en una antigua taza de porcelana; el móvil sin cobertura, la quietud que ayuda a concentrarse en un buen libro, la música del viejo tocadiscos, las velas encendidas al atardecer, el tiempo para conversar con ella  sin prisas o atender a los amigos que vienen a vernos, a cocinar hablando entre cacharros, cantando con la guitarra, contando chistes. El edredón de plumas donde dormir hasta la hora que  apetezca. El frio, la lluvia o la tormenta que te invitan a leer o escribir, jugar al ajedrez al parchís, al Intelect o al tute; los paseos por el campo recogiendo hierbas y flores para  luego secar,buscando setas, haciendo fotos, tomando apuntes del natural, para acabar de pintar, o no…, en el estudio.

El mercado los martes en el pueblo vecino; a veces, bajar al rio o a bañarse si el sol aprieta, subir al monte o perderse en atardeceres rojos, conversar con los vecinos y compartir vivencias, hacer excursiones; andando, en bicicleta o si es más lejos, con el coche y la merienda.

Las viejas películas que a veces apetecen revivir ocupan esas noches sin ganas de dormir en la pantalla de un televisor que se ve poco.

El otro día encontré un pequeño artículo en el periódico donde decía que Dinamarca era el país más feliz del mundo según un informe anual que la ONU lleva haciendo desde 2012. Muchos apuntan, más allá de su “escandinavo estado de bienestar”, a que el secreto de su felicidad es el hygge (que se pronuncia algo así como huu-gue). Un concepto que no tiene fácil traducción; es difícil encontrar una palabra en castellano para definirlo pero sería una situación en la que te sientes cómodo, relajado y libre.

Vamos todo ese “nada que hacer” que yo encuentro en ese rincón perdido al que me marcho regularmente.

Aunque los daneses explican que el higgen se puede producir en cualquier sitio: Una barbacoa al aire libre en verano, un paseo por un parque, un aperitivo, una cena en un restaurante. Creo que es un problema de actitud, vamos… de ser “raro”.

Los daneses son capaces de identificar y nombrar ese momento de bienestar que ofrecen las pequeñas cosas y les dan todo su valor. Hygge es “ vivir en el momento, disfrutar del ahora” que muchas veces se descubren en esos sititos donde no hay nada que hacer y que te ayudan a incorporarlos  a tu vida diaria.

Creo que los daneses son tan raros como yo.

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Escrito por: Miguel Fernandez del Pozo

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