Este mes hablamos con
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Pedro Cifuentes Vega

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Habíamos quedado al mediodía con Pedro Cifuentes para hacer
una entrevista sobre el estado general de nuestro entorno natural,
y en concreto del Forestal, tras el paso de la borrasca Filomena.
Puntual a su cita, en la soleada mañana del sábado, nos encontramos en
una terraza céntrica donde realizar y grabar ésta interviú.
Pedro Cifuentes es Doctor Ingeniero de Montes, director de la Escuela
Técnica Superior de Ingenieros, profesor titular de Universidad de
Planificación y Proyectos, Parques y Jardines, fue director de nuestra
Escuela de Capataces desde 1981 hasta 1985. Concejal Honorario
de Villaviciosa de Odón, además de vecino y amigo

 

Lo que intentaba ser una entrevista al uso, pronto se convirtió en una animada y coloquial charla, en la que solo interrumpíamos sus comentarios para conectar con algún tema, que no queríamos se quedara en el tintero.

Empezó hablando de la importancia que tuvo la Diputación Provincial de Madrid en Villaviciosa, pues además de generar bastante empleo local, fue la primera empresa de la localidad con diferencia durante muchos años (viveros, bomberos, residencia de mayores, escuela de capataces forestales…) realizó la labor de repoblación en el término municipal, que hoy disfrutamos todos. Nos relató las grandes y puntuales actuaciones que se habían realizado en el Forestal, desde su creación por los alumnos a ingenieros de Montes, allá por el 1847, las plantaciones de pinos en los años 30, del siglo pasado, en los aledaños del castillo. La repoblación del Monte de la Villa entre 1948-1955. Las remodelaciones y plantaciones de 1979 y 1999, que fue la última gran intervención en el Forestal, dando lugar a los caminos acondicionados que hoy paseamos.

Hubo tiempo para el recuerdo literario con alusiones sobre el libro “Historia de un Árbol” de López Polín allá por el 1929, y “Las Hadas de Villaviciosa de Odón” de María Luisa Gefaell en 1953, y aquí nos comentó una idea tan novedosa, como original:

 “Debería organizarse un fin de semana al año, una lectura de este libro, en un lugar apropiado del entorno, donde niños y mayores leyeran un fragmento de las Hadas del Forestal, como se hace con el Quijote”.

Enseguida nos metimos en finales de los años 60 y el origen de todos los problemas que hoy padece este lugar emblemático. La urbanización y canalización de la zona, sustrajo, en gran parte, la llegada de agua de lluvia a la falla arcillosa que conduce al cauce del Arroyo de la Madre, unido a la explotación de los pozos, tanto legales como ilegales, del acuífero subterráneo. Con el paso del tiempo, y la presión urbanística en aumento, llegamos a nuestros días, con el estado actual del parque que todos conocemos.

Ante mi lamento por este estado, Pedro siempre utiliza una frase optimista, o cuando menos realista y pragmática:

Ante el problema del colector de Campodón (aunque su prioridad es que se solucione cuanto antes con una nueva obra, y por salubridad ambiental) alega que “el día que deje que desbordarse, el ecosistema lo notará para mal, pues perderá humedad”.

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Ante la mirada triste que hacemos los mayores del Forestal, nos contesta que “quizás lo tenemos demasiado idealizado con lo que conocimos, pero seguramente un niño de ahora lo observe como un espacio maravilloso”.

Tocamos el tema de Filomena, y lanzo la pregunta de si había pasado por esta zona después de la tormenta, me aseguró que no, pero que le habían contado otras personas los daños sufridos. Nos contó como es el crecimiento y desarrollo de las ramas de los árboles, la inclinación natural de éstas, ante grandes nevadas, hace un vierteaguas natural, lo que nos llevó a la conclusión que la naturaleza es sabia, y que la intervención del hombre en los bosques, debe ser testimonial.

¿Qué se debería hacer a corto y medio plazo para subsanar los daños tan visibles en el entorno del parque?.

“Lo primero limpiar los accesos de los caminos, muchos de ellos cortados por los derribos de árboles, cortar las ramas que causen peligro, y hacer lo antes posible accesible el paso de personas, aunque nos encontramos con la escasez de personal. Usar el sentido común, y hacer una planificación a medio-largo plazo con plantaciones programadas. TENER UN PLAN”.

Esta pregunta se la tenía que hacer -y sabiendo de antemano que la respuesta no me iba a gustar, se la planteé por si había cambiado de opinión-: Pedro, si le hemos quitado el agua que nutría el Forestal ¿no deberíamos devolvérsela en forma de riego?. –“NO”, rotundo.

“No se puede regar este lugar, para llegar a las raíces profundas de los grandes ejemplares, sería impensable el gasto de agua, y dudosa su eficacia. Lo que se debe hacer es plantar, repoblar y regar los 2 primeros años. Plantar una cantidad racional de árboles, esa zona acotarla, y no permitir el paso de personas, para su desarrollo en los primeros años. Dejar como está lo que tenemos en la actualidad” y sobre todo planificar, sin una planificación a largo plazo es impensable que nada pueda salir bien.

Llegamos a los momentos álgidos de la conversación, donde Pedro nos habla de la falta de sensibilidad de algunos responsables del destino de este lugar, de tratar el Forestal como una parte igual de importante que otras del municipio, como las calles del centro, los parques y jardines, o las urbanizaciones.

Vamos terminando la mañana y Pedro, con la serenidad que transmite en sus palabras, no rehúye ningún tema local. Además de naturaleza, se ve que le gusta la política, disfruta y se desenvuelve con naturalidad y claridad de ideas, hablando de lo que habría que hacer con la vivienda social en Villa, con la estructura de crecimiento urbano, con el envejecimiento y pérdida de identidad a que estamos abocados si no se quedan nuestros jóvenes…

Con la sensación de haber dejado aún, muchas cosas por hablar, hora y media después, nos levantamos de la mesa, y me deja una última recomendación: “Luis, siempre quédate con las cosas buenas de la vida, y con la parte optimista de lo ocurrido”. Y es que una mañana de tertulia con Pedro Cifuentes, es un pequeño placer vital, es beber a morro de la Fuente de la Sabiduría.

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Nos cuenta Pedro Cifuentes que la explanada ubicada en El Forestal conocida como “El baño de las mulas” recibió este nombre por que en este lugar se formaba una balsa de agua gracias a que en el subsuelo existe una amplia capa somera de arcilla que retiene toda la humedad. Con la retirada paulatina de las aguas y la posterior plantación de pinos estos encontraron en esa misma arcilla una barrera para sus raíces por lo que éstas se han deslizado en paralelo a la capa de arcilla, lo que provoca la inclinación de los pinos y su caída.

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