El Rincón del Naturalista
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Plagas primaverales. La procesionaria del pino

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERAComienza la primavera y empieza a aparecer la peligrosa procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), cuyas orugas inician la bajada al suelo desde sus nidos en forma de bolsas blancas sedosas (bolsones) entretejidos en las ramas altas de los pinos que son sus árboles predilectos, de los que solo salen en invierno a finales de la tarde para alimentarse y a los que vuelven para protegerse de los rigores invernales hasta el inicio de la primavera. Su descenso de las copas de los arboles al llegar al suelo y su movimiento sobre el mismo conlleva un particular modo de desplazamiento en el que las orugas forman una fila a modo de procesión, de ahí su nombre “procesionaria del pino” para buscar una zona de terreno blando donde enterrarse y realizar su metamorfosis al estado de “pupa o crisálida”. Así permanecen hasta los meses iniciales de verano que es cuando se convierte en mariposa saliendo al exterior y donde la cópula de una sola hembra puede poner hasta 300 diminutos huevos que adhiere en masa a cualquier aguja de pino, iniciando así un nuevo ciclo biológico de desarrollo.

La procesionaria del pino no solamente actúa como plaga, fundamentalmente al alimentarse de las agujas de las ramas de los pinos a los que deja totalmente defoliados causándoles innumerables destrozos, además de deforestar grandes masas arbóreas, sino que también constituyen un serio peligro para la salud. Las orugas de la procesionaria del pino tienen todo su cuerpo cubierto de diminutos pelos urticantes que se desprenden con gran facilidad y que los utilizan como defensa cuando se encuentran en peligro. Por esta razón se debe evitar que entren en contacto con ellas tanto las personas, especialmente los niños guiados por su curiosidad como las mascotas guiadas por su olfato, ya que estos pelos pueden causar reacciones que van desde problemas oculares o bronquiales, alergia, leves inflamaciones o irritaciones, a un shock anafiláctico severo, si es que se ha producido una ingesta o inhalación de los pelos urticantes desprendidos. Solamente un leve roce en la piel puede causar desde un sarpullido a una fuerte picazón que puede durar días e incluso semanas. Así mismo, deben de evitarse los contactos con los nidos caídos de los arboles ya que contienen numerosos pelos urticantes que por efecto del movimiento o aire pueden también ser inhalados accidentalmente o se pueden adherir a la ropa o a la piel de las mascotas que suelen lamerse habitualmente.

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¿Qué aconsejan los expertos si has tenido contacto con estas orugas?

 

En el caso de que una oruga ha caído de un árbol y la tienes en la ropa o en el cuerpo, retírala con unos guantes, pinzas o un papel en caso extremo, nunca con las manos desnudas y lo más lógico, ir al médico de urgencias que es en definitiva quién mejor sabe el tratamiento que debe realizarse. En el caso de las mascotas, si se les aprecia nerviosismo, que se toca la boca u ojos continuamente con las patas o produce mucha saliva, lo lógico es visitar al veterinario

Sin embargo, a pesar de lo peligrosas que son las orugas, la fase adulta de polilla tiene una vida breve y no representa peligro alguno para la salud.

La erradicación de esta plaga para la eliminación o disminución de los niveles de población de orugas ha supuesto un gran reto científico desde hace tiempo. Inicialmente se realizaron fumigaciones selectivas, hoy totalmente prohibidas, que fueron sustituidas por estudios basados en la colocación de diferentes sistemas de trampas. Actualmente, están también en desarrollo sistemas de inyección de componentes no nocivos para la salud de las personas pero sí para las orugas, en los troncos de los árboles, que no dañan al árbol y que van absorbiéndose lentamente por las agujas de los pinos que es el alimento fundamental de las orugas de manera que actúen como venenos específicos para su extinción. Otro de los sistemas alternativos en estudio son plataformas circulares altas envolventes en el tronco con una abertura conectada a un depósito donde recoger los ejemplares introducidos en los mismos y también plataformas envolventes en las bases de los árboles donde se acumulen las orugas que descienden y que evitan su propagación por el suelo. De esta forma pueden ser retiradas por personal especializado antes de que se escapen y se entierren para desarrollar su crisálida hasta que salga la mariposa en los meses iniciales de verano, deposite los huevos y vuelva a iniciarse su ciclo de vida biológico. Se estima que en estos sistemas pueden llegar a recoger entre 200-300 ejemplares en poco tiempo que son eliminados por el personal forestal especializado.

Hay que ser optimistas al respecto y esperamos que un futuro alguno de estos proyectos en estudio sirvan para erradicar, si no totalmente, al menos reducir a niveles razonables estos insectos que actualmente constituyen una auténtica plaga y un riesgo para la salud.

https://macronaturaleza.com/

Fotografías:https://es.wikipedia.org/wiki/Thaumetopoea_pityocampa

Procesionaria_Park_Güell

 

 

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Escrito por: Marcelo Aroca

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