Cartas al Director
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Un joven orgulloso de su país, España

12septiembre_bandera

En Mayo de 2014 viajé por segunda vez a San Petersburgo (Rusia), una de las ciudades más bellas e interesantes de las muchas que he visitado, y además uno de los lugares que más me ha hecho comparar y valorar lo que tenemos aquí en España.

En este viaje coincidí con “El día de la Victoria”, donde toda Rusia celebra la entrada de sus tropas en Berlín el 9 de Mayo de 1945 con la consiguiente victoria sobre los nazis. Una de las cosas que más me llamó la atención fue la enorme riada de personas que se movían por la engalanada ciudad portando emblemas y banderas comunistas y rusas. Muchas de esas personas se lanzaban literalmente a abrazar y a besar a sus soldados; a sus veteranos de guerra les regalaban flores y les cantaban canciones; con lágrimas en los ojos coreaban a viva voz su himno ruso y gritaban ¡Rassiyaaa! todo el tiempo. Saltaba a la vista el enorme sentimiento patriótico que se vivía en toda la ciudad, y por lo que voy a comentar a continuación entenderéis el por qué de mi asombro.

Hablamos de un país en el que hay mucha riqueza, pero en el que hay una gran mayoría de la población que NO VIVE, sino que SOBREVIVE, como me decían algunos de ellos. La ciudad de San Petersburgo, pese a que se encuentra rodeada de lagos, no cuenta con agua potable en las casas. Las calles están llenas de baches, agujeros y suciedad. Las fachadas e interiores de los edificios merecen que sean reparados casi en su totalidad. La policía suele ser muy ruda, y en ocasiones incluso sobornan a ciudadanos. Los medios de transporte son impuntuales y arcaicos. El mercado negro es el que más abunda, y la gente se pasa todo el día trabajando o pensando en cómo ganarse unos pocos y devaluados rublos más. La población da por supuesto que el dinero no llega a la ciudadanía porque los políticos se quedan con todo por el camino. Y no hablemos de la precaria sanidad pública y los escasos o nulos servicios sociales. Todo esto en la segunda ciudad más importante del país, no quiero ni pensar cómo será en las demás localidades.

Cuando uno ve todas estas cosas que aquí nos parecen desquiciantes y subdesarrolladas, no se puede entender cómo esas mismas personas aman tanto a su país, y cómo están tan orgullosos de su nación y de su presidente pese a las malas condiciones con las que subsisten. Ante esta despreocupación total del gobierno por sus ciudadanos, yo preguntaba ¿por qué la gente no se manifiesta? Me contestaron que la gente no suele manifestarse por no ir en contra de su amado país, además de no creer que fueran a cambiar las cosas. Otros además me decían que se podían meter en graves  problemas con su severo sistema judicial.

Después de encontrarme con todo esto, cada vez que veo en España una manifestación, donde es habitual ver a gente que lleva camisetas con la estrella roja, gente a la que generalmente no le gusta la bandera oficial de España y que idealiza el modelo comunista como el modelo a seguir, es imposible no pensar en que todas esas personas no han comprobado de primera mano lo que es vivir en un enclave “comunista” como es Rusia. A ver, hay que entender que el gobierno ruso de hoy en día no es el de hace años, y no creo que el comunismo sea el sistema social que mejor les defina, pero aún así no puedo entender que muchos españoles demuestren  su apoyo a ese régimen y se sientan tan mal en España, un país en el que tenemos unos servicios sanitarios, jurídicos, sociales y de seguridad que más quisiera cualquier ruso al que preguntes. Así que… ¿Por qué en España no podemos también estar orgullosos de nuestro país?

Es inevitable relacionar patriotismo con bandera, y ante este hecho irremediable, me hago otra pregunta, ¿por qué le cuesta tanto a mucha gente en España estar orgulloso de su bandera? Prácticamente en todos los países que he visitado la gente ama y respeta su bandera y se siente muy orgullosa de ella. Está presente en numerosas fachadas de viviendas, en camisetas, y otros productos, y a nadie se le cae la cara de vergüenza por lucirla en la calle, todo lo contrario, la exhiben a mucha honra. Cuando veo estas cosas me da envidia y me entristece pensar que en España no sea así.

Imagino que, a pesar de que ya han pasado casi 40 años de la muerte de Franco, aquí sigue quedando la idea de relacionar la bandera y el himno de España con el franquismo, pero es que ser patriota no significa ser franquista, a pesar de que haya gente que siga usando la bandera para enfrentarnos ideológicamente.

Yo espero que esto pase pronto al olvido, que sepamos valorar lo que tenemos, y estemos orgullosos de nuestro país con su bandera y su himno, que es  lo que nos une a todos los españoles y nos identifica en el resto del mundo.

Miguel Ángel Velasco Ayra

Vecino de Villaviciosa de Odón de 33 años de edad

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Escrito por: CO

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